Presidente Juan Manuel Santos nacionaliza al expresidente español, Felipe González

                                                                                                                          Foto / Agencias

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de nacionalización del expresidente del Gobierno español, Felipe González
Hay eventos en la vida y en la Presidencia que le producen a uno una especial satisfacción. Este es uno de ellos, haberle podido otorgar la ciudadanía a una persona que ha sido tan amiga de Colombia, tan amiga de los presidentes, desde hace mucho tiempo, siempre dispuesta a colaborar, a ayudar.

Tan amigo personal mío -y me honro muchísimo de poder decir eso- pues es una inmensa satisfacción.
No voy a hacer un recuento de la vida de Felipe González, todos ustedes están aquí presentes porque lo conocen, porque saben quién es, porque lo aprecian, porque son sus amigos, por eso simplemente quiero decir que Felipe González ha sido un ser extraordinario que le ha dado a España tal vez la mayor prosperidad que ha tenido España en su historia reciente.

Triplicó ni más ni menos que el Producto Interno Bruto, PIB per cápita, modernizó España, la insertó en Europa, le abrió las puertas a un proceso de desarrollo como pocos países han tenido en el mundo, en la historia del mundo.

Pero no solo eso, Felipe para los colombianos ha sido una persona clave. Creo que no hay presidente que no pueda decir que en momento de angustia o de duda, ahí estaba Felipe González listo a dar sus consejos, a ayudar, a poner su granito de arena en forma muy efectiva, además, siempre en forma desinteresada por su cariño con Colombia, con los colombianos.

Por eso qué gran satisfacción me da como Presidente, tener esa oportunidad de otorgarle la ciudadanía.

Yo recuerdo, pues puedo contar muchas anécdotas con Felipe, una de ellas tiene que ver con algo en que Felipe ha estado empeñado, no de ahora sino de hace mucho tiempo y es buscar la paz, la paz en nuestro país.

Como lo recuerda con frecuencia todos los Presidentes de Colombia, en una u otra forma, han querido buscar esa paz. Él ha estado presente en la mayoría de esos intentos con muy buena voluntad y mucha eficacia ha querido ayudar.

A mí me quiso ayudar en una época con Gabo, en el año 97, me acuerdo que con la guerrilla, con los paramilitares en esa época, con el propio Castaño, estábamos haciendo un intento para buscar el inicio de un proceso y estábamos buscando una persona que sirviera como de garante, que aceptara tanto la guerrilla como los paramilitares como el propio gobierno, y surgió de inmediato el nombre de Felipe González.

Nos fuimos con Gabo a Madrid, a decirle que si él estaría dispuesto, y dijo pues sí, yo siempre estoy dispuesto, puso algunas condiciones de países, sí, países que estuvieran apoyando esa iniciativa.

Y cuando estábamos en la mitad de esas conversaciones, me acuerdo que estábamos con Gabo en Casa Lucio y llama Julio Sánchez y me dice que era urgente, que era urgente –yo no sé cómo me consiguió en Casa Lucio- y pasé al teléfono y me dice: ‘aquí en Colombia hay un escándalo de marca mayor porque dicen que usted está conspirando para tumbar al gobierno’. Era la época del Presidente Samper.

Entonces fui y les conté lo que estaban diciendo en Colombia y Felipe me dice: ‘no queda alternativa que devolverse y esto se acabó’. Y así fue, esa iniciativa quedó como muerta.

Años más tarde, años más tarde cuando en el Congreso de la República quisieron hacerme una moción de censura –estando yo de Ministro de Defensa- me iban a tumbar del Ministerio supuestamente por haber querido conspirar para tumbar al Presidente Samper y Felipe me rescató con una cartica de dos frases, decía: ‘estábamos era buscando la paz, no tumbando gobiernos’.

Y eso calló al Congreso de la República, frases por las cuales yo estoy inmensamente agradecido, porque si no, no estaría aquí en la Presidencia de la República.    

Pero Felipe, todos los colombianos, y hablo a nombre de ellos, y todos sus amigos realmente queremos es expresarle nuestro cariño, nuestra amistad y nuestro agradecimiento.

Y qué bueno que ahora podamos decir que es uno de nuestros compatriotas, esta  su Patria lo quiere, lo admira, y usted sabe que aquí siempre tendrá un tapete rojo y un corazón abierto.

Y muchas gracias por todo.
(Prensa / Republica de Colombia)