Caixa forum Girona inaugura exposición arte mochica del Perú

 

El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales. Caixaforum Girona

 


La directora general adjunta de la Fundación Bancaria "la Caixa", Elisa Durán; y el director del Museo Larco, Andrés Alvarez-Calderón, que inaugurarán esta tarde en CaixaForum Girona El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales. Al acto acudirá el alcalde de Girona, Albert Ballesta
El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales se suma a esta larga lista de exposiciones organizadas por la Obra Social ”la Caixa” en los últimos años para profundizar en la forma de entender y organizar el mundo de las sociedades del antiguo Perú anteriores a la dominación inca.
El arte mochica de la costa norte peruana constituye un arte muy desarrollado. Sus creadores mostraron no tan solo maestría, sino también un gran conocimiento de las narrativas cosmológicas y mitológicas que permitían explicar el mundo. Sus magníficas obras nos explican cómo esta sociedad plasmó sus historias, creencias, mitos y ritos en objetos de cerámica, y cómo sus líderes expresaron su poder y ascendencia divina a través de la vestimenta, mediante los atributos de los animales sagrados.

 

La exposición, organizada y producida por la Obra Social ”la Caixa”, reúne cien obras maestras del arte precolombino peruano de la colección del Museo Larco de Lima
Finas vasijas de cerámica, joyas y objetos ceremoniales de metales preciosos, delicados textiles y objetos con plumas, y varios objetos de uso ritual de madera, piedra, concha y hueso no tan solo muestran la destreza de los artistas del antiguo Perú, sino que permiten acercar al público a la forma de entender el mundo de los habitantes originarios de esa parte del planeta.

 

Entre los años 200 y 850 d. C. se desarrollaron en los valles y desiertos de
la costa norte del Perú una serie de cacicazgos y reinos de gran
complejidad cultural. Las sociedades mochicas ofrecen un caso
verdaderamente singular de desarrollo cultural, económico y político,
siglos antes de la expansión de los incas. Fueron las primeras sociedades
estatales en el hemisferio sur, inventaron una de las metalurgias y
alfarerías más avanzadas del mundo, construyeron auténticas montañas
de adobes para llevar a cabo sus prácticas religiosas, y con ellos se
produjo un enorme crecimiento de la población y de sus capacidades
productivas.

 

La Obra Social ”la Caixa” presenta El arte mochica del
antiguo Perú. Oro, mitos y rituales, exposición que profundiza en la forma
de entender y organizar el mundo de las sociedades que surgieron en
Perú antes de la dominación inca mediante cien piezas de arte mochica
procedentes del Museo Larco de Lima (Perú) que incluyen cerámicas,
joyas y objetos ceremoniales de metales preciosos, textiles y objetos de
uso ritual de madera, piedra, concha y hueso.

 

El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales. Organización y
producción: Obra Social ”la Caixa”, con la colaboración del Museo Larco de Lima
(Perú). Comisariado: Ulla Holmquist, comisaria del Museo Larco. Lugar: CaixaForum
Girona (C/ dels Ciutadans, 19). Fechas: del 26 de febrero al 29 de mayo de 2016
Girona, 25 de febrero de 2016. El alcalde de Girona, Albert Ballesta; la
directora general adjunta de la Fundación Bancaria "la Caixa", Elisa Durán; y el
director del Museo Larco, Andrés Alvarez-Calderón inaugurarán esta tarde en
CaixaForum Girona El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales.
Las exposiciones que la Obra Social ”la Caixa” dedica desde hace años a las
grandes culturas del pasado tienen como misión mostrar al público las distintas
formas en que hombres y mujeres de diversos lugares y épocas se han
enfrentado a las grandes cuestiones universales, así como ampliar las
perspectivas sobre el mundo a partir de las más recientes investigaciones
históricas y arqueológicas.

 

El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales se suma a esta larga
lista de exposiciones organizadas por la Obra Social ”la Caixa” en los últimos
años para profundizar en la forma de entender y organizar el mundo de las
sociedades del antiguo Perú anteriores a la dominación inca.
El arte mochica de la costa norte peruana constituye un arte muy desarrollado.
Sus creadores mostraron no tan solo maestría, sino también un gran
conocimiento de las narrativas cosmológicas y mitológicas que permitían
explicar el mundo. Sus magníficas obras nos explican cómo esta sociedad
plasmó sus historias, creencias, mitos y ritos en objetos de cerámica, y cómo
sus líderes expresaron su poder y ascendencia divina a través de la
vestimenta, mediante los atributos de los animales sagrados.

 

La exposición, organizada y producida por la Obra Social ”la Caixa”, reúne cien obras maestras del arte precolombino peruano de la colección del Museo Larco
de Lima. Finas vasijas de cerámica, joyas y objetos ceremoniales de metales
preciosos, delicados textiles y objetos con plumas, y varios objetos de uso ritual
de madera, piedra, concha y hueso no tan solo muestran la destreza de los
artistas del antiguo Perú, sino que permiten acercar al público a la forma de
entender el mundo de los habitantes originarios de esa parte del planeta.
La exposición finaliza con un ámbito dedicado al héroe mitológico de la
sociedad mochica, un personaje denominado por los investigadores Ai Apaec
(‘el dios creador’). También incluye un importante conjunto de objetos
relacionados con los ritos de la fertilidad, fundamentales en una sociedad cuya
principal preocupación era garantizar su continuidad social.
La cultura mochica, muchos siglos antes de la expansión de los incas
En 1532, los conquistadores españoles, liderados por Francisco Pizarro,
llegaron a América del Sur y se encontraron con que gran parte de este vasto
territorio se hallaba bajo el gobierno de los emperadores incas
De esta forma sería posible el desarrollo de obras hidráulicas para irrigar las áridas
tierras de la costa. Las comunidades costeñas, bajo el liderazgo de autoridades
que iban consolidando su poder político y religioso, dieron forma a los valles
que hoy enverdecen la costa peruana y se convirtieron en sociedades
agrícolas. En esta región, a lo largo de 3.000 años se desarrollaron las culturas
cupisnique, mochica, lambayeque y chimú. Sin embargo, los pobladores
norteños mantuvieron a lo largo de su historia relaciones con otras sociedades
del centro (Lima, chancay), del sur (Nazca, chincha) y de las tierras altas
(Recuay, huari) del área central andina.

ÁMBITOS DE LA EXPOSICIÓN

Sociedades agrícolas
En todas las sociedades humanas, durante miles de años la mayoría de la población
se ha dedicado al cultivo de la tierra. El hecho de mostrar preocupaciones similares,
junto con la necesidad de resolver problemas semejantes, ha propiciado que todas las
sociedades agrícolas tuvieran muchas coincidencias en su forma de entender la vida.
Y quizá la coincidencia más importante haya sido que todas ellas han necesitado
comprender los ciclos de la naturaleza, ya que solo así podían asegurar la continuidad
de la vida.
Las sociedades del antiguo Perú fueron sociedades agrícolas que se desarrollaron en
un territorio único y retador. Las altísimas montañas andinas casi tocan el cielo, y
desde allí descienden las aguas de las que depende la árida costa para volverse fértil.

Animales sagrados
En el antiguo Perú, los animales simbolizaron el poder de los distintos mundos: el
mundo «de arriba», el mundo «de abajo» y el mundo terrestre.
El mundo «de arriba» estaba habitado por fuerzas superpoderosas, como astros,
lluvias, vientos y tormentas, fuerzas con su propio orden y que determinaban la
producción y la vida, y sobre las que los seres humanos no tenían control alguno. Este
mundo fue simbolizado en el antiguo Perú por los seres que tienen la capacidad de
volar a él desde la tierra: las aves.
El mundo «de arriba» solo se entendía en relación con el mundo «de abajo». Este
último es un mundo subterráneo, interior, oscuro y húmedo como el útero materno,
donde se concibe la nueva vida, donde se siembran y germinan las semillas, y en el
que crecen y se extienden las raíces de las plantas.


Símbolos que permanecen
Los objetos artísticos precolombinos no tan solo nos muestran la gran calidad y
maestría tecnológica alcanzada por los artistas de las distintas sociedades que se
desarrollaron en el antiguo Perú, sino que nos acercan, especialmente, a su forma de
entender el mundo, a los seres que lo habitaron y a las relaciones establecidas entre
ellos.
En el antiguo Perú se desarrolló una comprensión del espacio y el tiempo y de las
relaciones sociales en parejas de opuestos complementarios que se tocan,
produciendo algo nuevo como resultado de ese encuentro.
Las esculturas y contenedores de cerámica, los mantos y vestidos tejidos, los
recipientes y adornos corporales de metal, las tallas de madera, conchas y piedras son
objetos con los que sus creadores construyeron sentido dentro de su sistema cultural.

Interacciones entre los mundos
Las sociedades precolombinas tenían una intensa vida ceremonial. Sus rituales
permitían entrar en contacto con los otros mundos: el «de abajo» o de los muertos, y el
«de arriba» o de los dioses.
Los rituales tenían como objetivo principal propiciar la continuidad de los ciclos
productivos, asegurar que en el mundo interior la madre tierra, la Pachamama,
siguiera siendo fértil y que, en este mundo, seres humanos y animales continuaran
reproduciéndose gracias a que la tierra seguía produciendo lo necesario para vivir.
La gente depositaba ofrendas a sus muertos y ofrecía sacrificios a sus dioses. Por lo
general, estas prácticas se celebraban en espacios de congregación comunitaria,
como plazas ceremoniales, templos, cementerios o mausoleos de élite.


Cacería del venado
En los tiempos antiguos, algunos animales considerados especialmente poderosos y
que infundían miedo y respeto fueron divinizados y representados constantemente en
los objetos de uso ceremonial y en la decoración de templos, palacios y mausoleos.
Su poder no tan solo fue reconocido y venerado, sino también deseado, en especial
por los líderes de las sociedades, que buscaban identificarse con ellos.
El animal probablemente más temido y respetado por los pobladores de la antigua
costa peruana fue el uturunku, otorongo o jaguar. Este y el puma son los mayores
depredadores terrestres de la zona. Sus grandes colmillos y poderosas garras, junto
con una aguda visión diurna y nocturna, les permiten conseguir las presas con las que
se alimentan, entre ellas el venado.

La guerra ritual
Las ceremonias más importantes en las sociedades del antiguo Perú estuvieron
relacionadas con el calendario agrícola. Algunas de ellas marcan el cambio de
estación y propician el inicio y el fin de las lluvias; otras tienen como objetivo favorecer
el crecimiento de las plantas o celebrar la aparición de algunos astros en el cielo. La
medición del tiempo y el contacto entre el mundo «de arriba», donde habitan los
astros, y el «de abajo», el mundo que recibe la lluvia y donde crecen las plantas, son
esenciales en una sociedad agrícola.

La decapitación mítica
La cabeza humana fue representada de modo recurrente en el arte del antiguo Perú.
Desde tiempos muy lejanos, los muros de los templos fueron decorados con las
llamadas cabezas clavas, esculturas talladas en piedra que representan cabezas de
chamanes, sacerdotes y gobernantes. También, pequeñas cabezas embutidas y
repujadas en oro y plata formaron cuentas de collares que rodeaban el cuello de
hombres y mujeres gobernantes, personajes que eran la «cabeza» de su comunidad.
Asimismo, al iniciarse la elaboración de la cerámica en el área andina, las cabezas
humanas empezaron a ser moldeadas en vasijas ceremoniales, que tuvieron un uso
funerario.
La cabeza de los seres humanos, especialmente de los ancestros de las
comunidades, no tan solo fue representada por sí sola, sino también como parte de
complejas escenas que nos muestran combates y confrontaciones entre seres
humanos y también entre seres mitológicos. Los dioses del antiguo Perú capturaban
las cabezas de los ancestros, recuperando quizá aquello que consideraban de su
propiedad.

Brindis ceremonial
En el antiguo Perú, las ceremonias más importantes eran las que estaban
relacionadas con la fertilidad, el sacrificio y el culto a los muertos. En todas ellas, el
ofrecimiento e intercambio de fluidos era esencial.
Hombres y mujeres brindaban comunitariamente con la chicha obtenida de la
fermentación del maíz. Con las sensaciones intensificadas y el ánimo festivo, la gente
participaba de una experiencia que trascendía el quehacer cotidiano. Música y danzas
acompañaban estos consumos durante las faenas agrícolas, de limpieza de canales,
de siembra y de cosecha. El consumo compartido de chicha fue muy importante en el
Imperio de los incas, ya que permitía establecer vínculos de reciprocidad entre el inca
y los líderes locales.

Ceremonia del sacrificio y presentación de la copa
Entre los mochicas, la ceremonia del sacrificio y la presentación de la sangre de los
guerreros vencidos a los dioses mayores fueron el punto culminante de los combates
rituales. En un territorio como el andino, donde los ciclos naturales no son siempre
regulares, los combates rituales y los sacrificios destinados a restaurar un orden
perdido eran muy importantes para la sociedad. Mediante esta ofrenda máxima se
buscaba aplacar la ira de dioses, espíritus y fuerzas cósmicas, estableciendo desde la
tierra un contacto fluido con los mundos: el «de arriba», de los dioses, y el «de abajo»,
de los ancestros.
La ceremonia de combate ritual y el posterior sacrificio humano practicado por los
mochicas no fueron los únicos de este tipo en América. En Mesoamérica, encontramos
las guerras floridas, practicadas por los aztecas de México, que concluían con el
sacrificio ritual de los guerreros vencidos.

Culto a los ancestros
Cuando los líderes de las sociedades precolombinas morían, debían convertirse en
seres semidivinos o ancestros para acercarse a los dioses. Los rituales funerarios eran
esenciales para el éxito de dicha transformación.
En la cosmovisión andina, la muerte no era considerada el fin de la vida, sino
únicamente un tránsito de un mundo a otro, del mundo terrestre al mundo subterráneo,
interior. Este tránsito debía ir acompañado de una ceremonia, y la adecuada
representación ritual aseguraba que los muertos llegaban a su destino.
La muerte de los líderes comunitarios tenía una importancia añadida, porque en vida
cumplían roles especiales vinculados a su posición de intermediarios con el mundo
«de arriba», poblado por los dioses

Oro y joyas: vestidos de dioses
Hoy en día, el brillo no nos sorprende. Vivimos en un mundo donde muchas cosas
brillan, desde las luces hasta los espejos. Asimismo, el sonido tampoco nos sorprende,
ya que todo suena. Sin embargo, es importante pensar que en la antigüedad
únicamente el viento, el agua y algunos animales emitían sonidos, y lo único que
brillaba eran los astros en el cielo. El sonido y el brillo eran considerados
sobrenaturales por su carácter etéreo e intangible.

Ai Apaec, héroe mochica
Todas las sociedades, a lo largo de la historia, han tratado de explicar el origen y
funcionamiento de su universo, y en esa cosmovisión se fundamenta su forma de
organización. Así, las sociedades buscan el mantenimiento de un orden universal que
contrarreste las amenazas o efectos de las fuerzas generadoras de caos o desorden.
Por eso necesitan creer en una fuerza que restablezca la armonía perdida y que
asegure el bienestar y equilibrio general de las cosas, desde la reproducción de
plantas y animales hasta las relaciones entre los humanos, sus dioses y sus
ancestros.

Hace aproximadamente 1.800 años, en la costa norte del Perú empezaron a relatarse
las hazañas heroicas del poderoso Ai Apaec. Dichas narraciones se plasmaron en las
finas vasijas de cerámica y en los murales polícromos de los templos mochicas. A este
héroe se lo reconoce por llevar un tocado con la cabeza de un felino salvaje,
posiblemente un jaguar o un pequeño pero feroz tigrillo, del que parece adquirir su
naturaleza felina, manifestada por los colmillos en la boca.
El culto a felinos, aves y serpientes formó parte de la tradición religiosa norteña desde,
por lo menos, 1.500 años antes del desarrollo cultural mochica. Esto convertía a Ai
Apaec en un héroe ancestral, que poseía el poder del ave, el felino y la serpiente,
capaz de comunicarse y transitar por los distintos mundos: representaba a los
humanos y los conectaba tanto con las fuerzas sobrenaturales y divinas del mundo
«de arriba» como con los muertos y ancestros del mundo «de abajo».

 

EL ARTE MOCHICA DEL ANTIGUO PERÚ, ORO, MITOS Y RITUALES
Del 26 de febrero al 29 de mayo de 2016
CaixaForum Girona
Carrer dels Ciutadans, 19
17004 Girona Tel.: 972 20 98 36
Horario: De lunes a sábado, de 10 a 20 h
Domingos y festivos, de 11h a 14h
Horario especial:
Semana Santa: Vierness 25 y domingo 27 de marzo, de