Hedy Lamarr, la actriz a la que debemos el wifi

                                    Foto / gencias DCO

Es fácil ser glamurosa. Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida".
A quien acuñó esta cita tan redonda le ayudó ser oficialmente "la mujer más bella del mundo". Es Hedy Lamarr, tanto la misteriosa Dalila en la versión cinematográfica de Cecil B. DeMille (1949) como la primera en desnudarse e interpretar un orgasmo en pantalla en Ektase (1933) sin haber llegado siquiera a la mayoría de edad.


La actriz vienesa Hedy Lamarr (1914-2000) fue una adelantada a su tiempo tanto dentro de la pantalla, protagonizó el primer orgasmo femenino de la historia del cine en "Éxtasis" (1933), como fuera, al inventar una técnica precursora del wifi y el bluetooth.
El Museo Judío de Viena repasa la vida de película de esta pionera -nacida con el nombre de Hedwig Kiesler- en una muestra inaugurada este martes que lleva por titulo "Lady Bluetooth".
Durante la Segunda Guerra Mundial desarrolló inventos para la armada de EE.UU. -la ingeniería era una de sus grandes pasiones- en su lucha contra los nazis.
A través de fotografías, carteles de sus películas y objetos personales de Lamarr, los visitantes de la exhibición pueden descubrir cómo la actriz compaginó su trabajo frente a las cámaras con el desarrollo de inventos muy adelantados a su tiempo.
"Ella estaba cansada de ser guapa, y quería demostrar que también era lista", dijo este martes uno de sus hijos, Anthony Lodner, durante la inauguración de la exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo mes de mayo.


                                                                Hedy Lamarr  "la mujer más bella del mundo".

 

Hollywood se encargó de crear un personaje

La historia de Lamarr es la de la actriz considerada "la mujer más bella del mundo" en su época, aunque eso la recluyó a interpretar papeles estereotipados en los que apenas podía brillar.
Todo era parte de un personaje que la industria cinematográfica se encargó de diseñar, en el que se primó su físico y no su talento interpretativo.
"Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que hay que hacer es quedarse quieta y parecer estúpida", dijo Lamarr con sarcasmo en una ocasión.
La actriz, que ya había hecho historia en el cine europeo tras protagonizar el primer orgasmo femenino en la historia del cine en Éxtasis (1933), siguió con su exitosa carrera al otro lado del Atlántico, donde recibió una estrella propia en el Paseo de la Fama de Hollywood.